sábado, 28 de diciembre de 2013

Afuera el sol

Hay un punto en el que simplemente hay que soltar. Relajar las manos. Liberar la mandíbula. Sacudir las nalgas. Rendirse.

¿Por qué si se escribe tan fácil es tan difícil parar? 

Afuera la gente camina. Turistea.
El sol está delicioso.
A un costado hay un anciano que con un popote mueve su café.
Sobre la mesa está una cuchara.
Detrás de mí está una anciana que prepara el café. Viste esas medias para várices color carne que me mandan al pasado.
Afuera un turista toma fotos.
Afuera un niño hace burbujas con jabón.
Adentro yo.
Adentro yo estornudo bien fuerte y escupo el café.
A un costado el anciano me dice: salud.
Adentro yo, agradezco.

Le doy gracias a la tarde por estar tan fresca. Le doy gracias al anciano por ser amable conmigo. Agradezco a la señora que pasea a su bebé en una carreola. Agradezco al gringo que fuma un puro.


El sol está delicioso… cuándo dije que me iba?

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